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“Yo nací pa’ ser pan flauta” de Lalo Soto

A través de unas tertulias sobre Recreación y Animación Socioclutrual organizadas por la Editorial Espiritu Guerrero descubrí este texto del educador latinoamericano Lalo Soto.

Dibujo de Frato

“Yo nací pa’ ser pan flauta”
Ocurrió durante los años de la dictadura, creo que en 1981 o 1982. Cuando llego a una de las Escuelas donde estaba trabajando, encuentro a un gurí en la puerta de la Dirección. Era uno de esos muchachos correctos y me extrañó verlo lloriqueando, por eso le pregunté qué había pasado. La respuesta no se hizo esperar: “Yo nací pa’ ser pan flauta”; lo inesperado de la misma me impactó y por un instante, el análisis del estado mental de Píres (así se apellida) estuvo rondando por mi cabeza. Tal vez porqué yo estaba descansado y bien comido y fundamentalmente, porque el muchacho era uno de los buenos “alumnos”, lo invité a ingresar a la Dirección para conversar más tranquilos.

Habiendo superado esa media lengua de hablar y llorar al mismo tiempo, logré que me respondiera qué era lo que había pasado y su contestación me terminó de desorientar: “No nací pa’ pan de molde”. Pudo ser que me viera la cara de asombro ya que, de inmediato, comenzó a explicar mejor la cosa. Tuvo un entredicho con la maestra y ésta lo expulsó de la clase, juzgando él como equivocada la acción de la maestra.

Él era hijo de uno de los panaderos de la ciudad y también trabajaba en la panadería, por lo que sus vivencias estaban impregnadas por la levadura y el horno. Me explicó que el pan de molde se hornea dentro de una caja cerrada (un molde con tapa deslizante), por lo cual en la última leudada, la masa sólo puede extenderse hasta el contacto con todas las caras internas del prisma. Por esto, la distribución de los “ojos” es uniforme y las características esenciales de los panes de sandwich son siempre las mismas: “ojos” de igual tamaño, cáscara de igual espesor y cocción perfecta desde todas sus caras por el contacto directo con la chapa del molde.

Por el contrario, el pan flauta tiene comportamientos disímiles; ya que sus cortes son efectuados a mano por el maestro panadero, la última leudada no tiene límites y finalmente la ubicación en el horno influye en que este pan tenga “ojos” de distintos tamaños, un pan que a igualdad de peso tiene distintos volúmenes y panes que por su comportamiento dentro del horno y por su posición, se tuercen o se “paran”. Concluida su explicación, se calló la boca y por mi parte, no supe qué decir. Fue un instante casi mágico…, el silencio de Píres y la sensación que se me mojaban los ojos.

La síntesis pedagógica
Lo que el muchacho había dicho eran dos perfectas síntesis de dos pedagogías contrapuestas. Era lógico que a un modelo autoritario en lo político, lo acompañara un modelo autoritario en lo pedagógico y bien sabemos que el modelo autoritario tiende a que todos seamos iguales, a que los valores y conductas sean “clones” de algo o alguien que el sistema entiende como lo únicamente válido. Pires, a pesar de no haber conocido o leído, pensaba junto a Martin Buber que cada persona “es original y distinta a las demás” 2 y entonces, sin saberlo, se había inclinado por otra pedagogía. Una pedagogía que permitiera a cada uno ser actor o espectador de su propia historia, pero que, para ello, les entregara armas con las que defenderse: creatividad, autenticidad, criticidad.

Si hoy le pidiera a un “pedagogo” que me describiera esos dos modelos, estoy seguro que lo haría durante horas o días, llenaría hojas y hojas de papel y me inundaría con términos técnicos que, tal vez, no terminara de entender.

Sin embargo, un muchacho de doce años los describió con dos frases y una explicación de lo que él vivía en su “trabajo”.

Si ustedes tienen que hablar de las dos pedagogías frente a un grupo, las descripciones del “pedagogo” serían muy adecuadas, pero si ustedes están con un grupo, la descripción del “panaderito” será impactante.

La distancia que media entre estar frente a un grupo, a estar con un grupo, es más o menos la misma que hay entre la Educación Formal y la Informal o Vivencial 3.

Eduardo “Lalo” Soto Rossi
Publicado en NEXO Sport N 90 – noviembre 1989 – Uruguay

One thought on ““Yo nací pa’ ser pan flauta” de Lalo Soto Deixa un comentari

  1. Gran exemple per entendre dos models educatius com poden ser el neohigienista (pan de molde) i el model crític d’educacio (pan flauta). Genial!!!

    M'agrada

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